Superando el cáncer

14445940_1122684867821887_4873832139373115577_nSomos Gracia y Ángel. Vamos a cruzar Europa de Sur a Norte, hasta el lugar más septentrional del continente, Nordkapp, en Noruega, donde veremos el Sol de Medianoche. Serán en total, ida y vuelta, unos 14.000 Km, durante 35 a 45 días, que haremos en su mayor parte en moto, y una pequeña parte en ferries.
Ángel está luchando contra un cáncer estadio IV, lo que supone una dificultad adicional a un viaje en moto ya de por sí muy exigente y complejo.
Vamos a darle la mayor difusión posible a este viaje, pues queremos transmitir nuestro total convencimiento de que hacer proyectos de futuro, poner ilusión en ellos, ocuparse en desarrollarlos y llevarlos a cabo, produce enormes beneficios a los luchadores contra el cáncer.

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SOY UN TIPO CON SUERTE

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De eso no tengo la menor duda. Trataré de convenceros de ello.
Hace casi cuatro años me dieron el mazazo: cáncer estadio IV, probabilidad alta de no superar seis meses.
De modo inmediato comenzamos con la quimio, la radiocirugía, un par de visitas al quirófano y demás zarandajas. Llevamos ya casi cuatro años de lucha, con un estado general hoy en día aceptable, con algunas perspectivas relativamente buenas, pero sobre todo con muchas esperanzas. Esperanzas realistas, las que se pueden tener ante una enfermedad como ésta. Pero, en definitiva, esperanzas.
Inicialmente, cuando te dan el mazazo te sientes un desgraciado. ¿Por qué a mí?, ¿qué he hecho para que me pase esto?. Tu vida tiene fecha de caducidad. En realidad siempre la ha tenido, pero no la percibías como próxima. Comienzan las fases del duelo: negación, negociación, depresión, ira, aceptación. En mi caso, he pasado por cada una de ellas, pero he llegado a la aceptación con bastante rapidez gracias a varias circunstancias en las que, aunque ya estaban en mi vida, no había reparado hasta ahora. En primer lugar, y sobre todo, la familia nuclear cerró filas en torno a mí, y desde el minuto cero me ha sobrado apoyo, cariño, amor incondicional (y eso que los enfermos de cáncer llegamos a ser bastante “intensos”), compañía, comprensión, y en general toneladas de humanidad. Gracias, querida.14291926_10208402871642482_1407513449425280531_n
En segundo lugar, y aunque tenía la sensación de que pasaba por la vida mas o menos desapercibido, he sido sorprendido por la amistad de más gente de la que podía esperar. Amistad de verdad, superlativa, desinteresada, altruista, sincera. Ha sido, y es, impresionante, emocionante. Rehumanizante.
Así que la presunta desgracia me ha proporcionado momentos de los de mayor riqueza e intensidad de mi vida. Hay un antes y un después del cáncer. Hay una convulsión que hace que, lo que tenía mucho de mera supervivencia, se transforme en auténtica vida. Tal vez porque te das cuentas de que este viaje tiene destino, y aunque es precisamente ese destino lo único seguro, es también lo que menos importa. Lo verdaderamente relevante del viaje es cada paso; hay que vivir cada etapa, cada simple minuto. Y si tienes suerte, como yo, y te ves rodeado de personas que te quieren, que te apoyan, o que te animan, puede llegar a ser una de las mejores singladuras de la travesía.
 que yo decía, soy un tipo con suerte.
Angel L. Jubete